Dos bots que trabajan juntos en el WhatsApp que ya usás. Uno atiende al paciente, le lee la receta y le arma el pedido. El otro te lo deja ordenado a vos, listo para preparar y validar.
Comparten la misma base y el mismo historial. Lo que el paciente escribe entra directo a tu cola de trabajo, con la receta ya interpretada.
Responde en el WhatsApp de tu farmacia, con tu nombre. El paciente no baja nada ni se registra.
Tu tablero, también en WhatsApp. Sin usuario, sin contraseña, sin una pantalla más en el mostrador.
Seis mensajes en once minutos, con el mostrador lleno. Ninguno espera, y el único que llega a tus manos es el que necesita tu criterio profesional.
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Estas cuatro fugas pasan todos los días, y no es por trabajar mal: nadie puede estar mirando el celular con el mostrador lleno.
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La farmacia es la dueña de la información de sus pacientes. Nosotros la procesamos para que el bot funcione, nada más.
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Quince minutos por videollamada. Traé un día cualquiera de WhatsApp y armamos el bot con eso adelante. Si no te cierra, te lo decimos nosotros.
Te escribimos por WhatsApp, obvio.